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La Hendija Telescopica

August 24, 2005

Luisito continuaba mirando extasiado por entre las hendijas de una de las destartaladas paredes de madera de su casa. De donde acechaba se veía con claridad todo lo que ocurría en la esquina de la intersección que colindaba con su residencia. Eran tiempos difíciles en su barrio. Recien ayer se había declarado una huelga general en toda la ciudad de San Francisco de Macorís, y la intención era protestar por el alto precio en los artículos de primera necesidad.
Recien amanecía y el niño fue despertado por el sonido de botas que iban y venían. Se levanto medio dormido y fue a su punto de observación favorito:…”la hendija telescópica” como la había nombrado el mismo.
Al mirar por la hendija, contemplo una escena, sin embargo sorpresiva y sobrecogedora. En el mismo centro de intersección de las dos calles, los Guardias Ranas, los más temidos del ejército nacional, tenían arrodillado a un joven que Luisito conocía perfectamente. Era Pedro, de 16 años, ese Pedro de la casa de enfrente quien a veces le gustaba jugar baseball en la calle con todos los niños del barrio y quien poseía una colección de pelotas de goma muy codiciadas.
De repente, uno de los guardias le grito al joven arrodillado: “Dinos donde están tus otros amigos de complot. Y mas te vale que nos digas porque aquí mismo resolveremos contigo”. Era una voz de sonido sanguinario y prepotente, voz envilecida. El les dijo entre sollozos que no sabía nada, que no tenía amigos. “Callate…comunista de pacotilla!, grito otro de los guardias. Y enseguida, ante una señal del coronel, le ametrallaron inmisericordemente.
Al segundo, apareció su abuela gritando, enloquecida, desgarrada de dolor. Se echo de bruces al cuerpo desangrado del adolescente y comenzó a gritar improperios a los guardias, quienes a su vez le dijeron: “y mas le conviene que no siga criando comunistas, vieja azarosa”. Y tiraron al cuerpo exanime del joven un cassete de musica que la pobre señora ni siquiera vio. En la noche, unos vecinos habían recojido el cassete que los guardias habian definido como cuerpo del delito y Luisito quiso ver lo que era. Y leyó: “Canciones de la nueva trova”, y mas abajo, “Milanes, Noel Nicola, Silvio Rodríguez, Los Guaraguao.”

2 años después.

A Luisito, el solo hecho de ver la hendija telescópica le daba escalofrió, temblores, sudores extraños. En su barrio los ánimos se habían calmado. El esposo de una tía suya le ha invitado a participar del coro del club cultural San Martín de Porres. Las canciones, eso si, hablaban de Unicornios, de No basta rezar, de La Maza y otras mas que le resultaban difícil de entender. Le entegaron un manojo de papeles con la letra de las canciones.
Había en especial una canción llamada “Pedro, nos quitaron tu sonrisa”. Cuando toco el turno de ensayar esa canción, se entero de a quien estaba dedicada.
“Esta es una canción homenaje, dijo el esposo de su tía, que escribí a nuestro querido Pedro, ese que murió frente a tu casa, Luisito”. y continuo; “Con esta canción decimos al mundo que nuestra lucha no morirá, que seguiremos peleando por la justicia social”.
El esposo de mi tía era un líder del barrio. Un reconocido dirigente del club cultural. Hablaba muy bien en público. Al hablar en privado, aunque fuese de manera informal, siempre parecía que estuviese dando un discurso político. El creía en la revolución, “en la lucha reivindicativa, en la restauración de la libertad”, decía. “Yo vivo por esa reivindicación y hasta moriré si es necesario por defender la libertad”.

2 años después.
Los padres de Luisito decidieron mudarse de San Francisco de Macorís un día que encontraron entre las cosas del niño un librito que hablaba de Marx y de Lenin. Es por tu bien, le decían a Luisito, mientras este lloraba al abandonar sus amigos de siempre, su abuela querida, su barrio inolvidable. El nuevo lugar era Samana, linda ciudad circundada por una bahía y un malecón paradisíacos. Una ciudad solitaria, triste. Allí vivió su familia como desterrada y nunca se volvió a mencionar nada más de su ciudad natal.

8 años después.
Luisito termino la universidad. Se graduó de profesor, por encima de los ruegos de sus padres quienes le decían que los maestros y los músicos son unos “pasahambre mal pagados”. Como no volvió a pisar la ciudad de San Francisco, quiso volver a verla. Llego al barrio y se dirigió a la casa de su infancia. Allí estaba todavía, reconstruida, pero manteniendo la misma fachada singular del pasado. Al frente, en vez del ranchito pobre en donde vivía Pedro el adolescente, aquel cuyo asesinato presencio, había una moderna casa, enrejada, de dos plantas…con dos lujosos carros en el garaje. Luisito se acerco a un nuevo colmado que habían puesto en la esquina, y fingiendo beberse una cocacola, pregunto por la enorme casa…y le dijeron quien era el dueño. Era el esposo de su tía. Le contaron que se había marchado a New York y que había regresado millonario. Y también le dijeron que cuando le preguntaban a este por sus tiempos de revolucionario, el se limitaba a contestar: “La revolución soy yo, cada quien lucha por su propio beneficio”. “Lo único que yo siempre tenia en contra de los burgueses era que yo no era uno de ellos”. Luisito termino la cocacola y mientras se alejaba del barrio pensó para si mismo: “Ideales, bah, ideales”. No resistió sin embargo echar un nuevo vistazo a la pared aquella de la casa donde creció, y ya no había ” hendija telescópica”, se sonrió, dio media vuelta y volvió a murmurar: El tiempo se lleva y cambia todo. Al alejarse lo hizo cantando quedo: “mi unicornio azul ayer se me perdio…lalalala lalalala”.

8 comments

  1. Un excelente relato, felicidades.

    Y muy cierto, muchas veces sicede que los seres humanos se parecen al esposo de la tía de Luisito, desgraciadamente. ¿Qué importan los muertos inocentes de todo? nada, absolutamente nada. Pero asimismo, sí existen seres que lo dan todo por un ideal, por supuesto que existen ¿pocos? sí,m muy pocos, ojalá hubiera millones…


  2. Un excelente relato, felicidades.

    Y muy cierto, muchas veces sicede que los seres humanos se parecen al esposo de la tía de Luisito, desgraciadamente. ¿Qué importan los muertos inocentes de todo? nada, absolutamente nada. Pero asimismo, sí existen seres que lo dan todo por un ideal, por supuesto que existen ¿pocos? sí,m muy pocos, ojalá hubiera millones…


  3. Acepto con humildad tus elogios. Lamentablemente Republica Dominicana vive un fenomeno de asimilacion total de la cultura norteamericana, pero la parte negativa, aquella del consumismo.
    El buen vivir ya no tiene que ver con los valores de la patria y la familia, la educacion y los buenos principios eticos. Hemos vendido nuestra dignidad por un plato de lentejas.


  4. Acepto con humildad tus elogios. Lamentablemente Republica Dominicana vive un fenomeno de asimilacion total de la cultura norteamericana, pero la parte negativa, aquella del consumismo.
    El buen vivir ya no tiene que ver con los valores de la patria y la familia, la educacion y los buenos principios eticos. Hemos vendido nuestra dignidad por un plato de lentejas.


  5. Este fenómeno sucede en toda Latinoamérica, tristemente. Imagínate en México que los tenemos pegados. Y en el mundo, aunque con otra perspectiva: me tocó ver en Marruecos a los muñecos de Disneylandia, increible.

    Pero ¿sabes? mientras el pais de norte siga siendo imperio, esto va a suceder, desgraciadamente hemos tenido (desde la conquista para acá) autoridades nefastas, esto aunado al no respeto de nada ni de nadie del gobierno norteamericano que ha saqueado nuestors paises, además de manipularlos en todos los aspectos.

    En fin, ojalá algun dia las cosas cambien…


  6. Este fenómeno sucede en toda Latinoamérica, tristemente. Imagínate en México que los tenemos pegados. Y en el mundo, aunque con otra perspectiva: me tocó ver en Marruecos a los muñecos de Disneylandia, increible.

    Pero ¿sabes? mientras el pais de norte siga siendo imperio, esto va a suceder, desgraciadamente hemos tenido (desde la conquista para acá) autoridades nefastas, esto aunado al no respeto de nada ni de nadie del gobierno norteamericano que ha saqueado nuestors paises, además de manipularlos en todos los aspectos.

    En fin, ojalá algun dia las cosas cambien…


  7. Fantástico cuento, clap, clap, clap! No pude despegar los ojos de la pantalla hasta que lo terminé de leer.
    Cuántas revoluciones (verdaderas, no como la del tío político de Luisito)tendrán que darse para que el cambio llegue como debe llegar…?


  8. Fantástico cuento, clap, clap, clap! No pude despegar los ojos de la pantalla hasta que lo terminé de leer.
    Cuántas revoluciones (verdaderas, no como la del tío político de Luisito)tendrán que darse para que el cambio llegue como debe llegar…?



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