h1

El amor, tralalá…

January 3, 2006
Rodin

(Me han encantado estas reflexiones de la escritora peruana Patricia de Souza , -confieso que me fascina todo lo que ella escribe en su blog palincestos-, y las agrego acá en este espacio como una manera de compartirla con mis amigos y a su vez para leerla y releerla de cuando en vez, cuando los espejismos del amor me enrumben por senderos equivocados o inciertos)

Por Patricia de Souza
Para darle un nombre a los sentimientos de apego por las personas, hemos inventado una sóla palabra: amor. Pero me preguntaba si bastaba con ella, porque su espacio semántico, es reducido. El amor puede ser deseo por alguien, pero también puede ser un don, necesidad de dar sin esperar nada (el texto del Eclesiastés, sino me equivoco, es muy hermoso).
En su diálogo El banquete, Platón analiza lo que considera amar y pone a Diotina como la diosa de la sabiduría y del buen amor, en la época medioeval, fueron los trovadores, y en la época moderna, luego del Romanticismo, dominó un modelo de amor trágico, siempre imposible. Eso, gracias a el auge de las novelas y a sus heroínas. En todo caso, podrían econtrarse muchísimos ejemplos. Pero lo que yo quería decir es que la palabra reduce el concepto a una forma de exlusividad que limita de alguna forma la libertad. Debería ser amar para que alguien se sienta más libre.
Recuerdo uan carta de Heidegger dirigida a Hannah Arendt: te amaré en la medida en que seas fiel a ti misma. Me parece una bonita definición del amor, que alguien te ame para acercarte a ti misma y no para alejarte. Si el amar es comprendido como una fuerza positiva, energética y creativa, no debería hacer sufrir. Sufrimos cuando no nos sentimos correspondidos, pero podríamos entender que si no lo somos es por que en nuestra elección no hemos dejado que el Otro actúe en nuestro interior. Nos hemos enamorado de la idea que poseemos del amor y no de la persona que lo inspira. Es la división entre los idealistas y los pragmáticos.
Es difícil hacer que una persona coincida con la idea que nos hemos formado del amor. Para las mujeres el hombre muchas veces tiene que ser suficientemente sutil (y elegante) como para comprender las expectativas que podemos tener, justamente el hecho de poder ser fiel a nosotras mismas y no a un modelo social impuesto, construido por una sociedad androcentrista. Una mujer que no corresponda a ese modelo, muchas veces se queda sola. Parece casi imposible que no se desconfíe de una mujer que no tenga a un hombre junto a ella.
El otro día conversaba con una mujer que vivía sola y me comentaba que sus círculos eran siempre de solteros, porque las personas en pareja no aceptaban la subversión de la soledad. Finalmente en esos encuentros con los otros, del mismo sexo, o del opuesto, nuestra propia imagen se pone a prueba. Milan Kundera decía una de las pocas cosas que me han gustado: uno no ama alguien por sus cualidades, sino por sus defectos. Sería lo más cercano a ser fiel a sí misma.
Ahora, en la separaciones, suele haber el sentimiento de no haber sido comprendido o valorado como se deseaba. Cada pareja que se separa piensa y siente que de alguna forma estando con esa persona de la cual se separa, ha perdido algo o ha traicionado algo. Y tal vez no sea eso, es que nadie nos devolverá nuestra imagen incompleta y la persona que comparte con nosotros nos hace ver todo lo que somos, en el sentido más extenso del término. No es una plusvalía amar, es un riesgo. Y por eso pienso que las relaciones no se acaban ni se terminan, solo se transforman en otra cosa.
El deseo es impredecible, las personas, también. Nos acercamos para tratar de reconocernos en el otro, pero en ese juego también nos despersonalizamos. Entonces, ¿es que estamos condenados a la duda y a la imprecisión? No creo, si avanzamos con confianza, si dejamos que lo que nos oriente, sean nuestros sentimientos y menos las ideas, quizás sea menos complicado aceptar las pérdidas o las separaciones.
La verdad es que en el fondo no estoy segura de nada de lo que escribo, son únicamente divagaciones. ¿Pero por qué no, diablos! el amor comprendido como una fuerza vasta, amplia, generosa, como una libido que acepta su movimiento, por qué no? Parece una idea un poco mística y hay algo de eso en esa vocación que podríamos tener por los otros. Obviamente si nos aceptamos, podemos avanzar hacia el encuentro. Bueno, todo esto es un poco abstracto, pero la experiencia misma del amor, lo es.
————————————

Patricia de Souza, ha publicado novelas en Perú y España y ha sido traducida al alemán y el francés. La última es Stabat Mater (Debate 2001). Vive entre Francia y el Perú y escribe para el diario El Comercio, Lima, y La razón, Madrid.

NOTA AL MARGEN: Mi amiga Rosa Silverio ha escrito ciertas consideraciones sobre la naturaleza del amor que considero tambien muy atinadas y merecen ser leidas. Puedes acceder al articulo en el sguiente link: “Sobre el amor”

4 comments

  1. Me alegra mucho que te gustara Palincestos.

    Saludos.


  2. Me alegra mucho que te gustara Palincestos.

    Saludos.


  3. Es cierto, lo que Patricia escribe está lleno de fineza y generosidad.

    Salutes


  4. Es cierto, lo que Patricia escribe está lleno de fineza y generosidad.

    Salutes



Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: