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Carta de amor de Juan Rulfo a Clara Aparicio

February 24, 2006
((Hay un blog interesante: Cartas de Amor escritas por gente famosa, escritores, pintores. Visto con desdén por ciertos pseudo intelectuales y filósofos, resulta curioso leer cuan común es ese quehacer del amor entre todos los humanos, sean estos geniales, famosos o no. Por ejemplo, en la siguiente carta podemos inferir el poder de la palabra sencilla en mano de una pluma de alto vuelo como la de Juan Rulfo, en la que olemos y saboreamos esa pasión agigantada del novelista que en ninguna manera lo empequeñece, mas bien nos hace verlo como un dios menor, que siente y padece lo que sentimos, porque ha sido hecho a imagen y semejanza de todos nosotros)
Por Juan Rulfo
Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.
Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.
Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.
Clara: corazón, rosa, amor…
Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña. Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.
Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida. Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara. No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba. Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.
¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara? He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada. Lo han aprendido ya el árbol y la tarde… y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río…
Clara:
Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.

4 comments

  1. “Venus, para los juegos del amor
    consigue que los dioses queden sordos…”, decía Ovidio. Rulfo, como cualquier ser humano, jugó su juego en las palabras. Y en cada carta, en cada relato, en el amor tanto como en la literatura, se hizo grande, divino…


  2. “Venus, para los juegos del amor
    consigue que los dioses queden sordos…”, decía Ovidio. Rulfo, como cualquier ser humano, jugó su juego en las palabras. Y en cada carta, en cada relato, en el amor tanto como en la literatura, se hizo grande, divino…


  3. Es cierto cuanto dices y citas. El amor no puede obviarse ni desdeñarse con simples poses de sofisticacion o intelectualidad.
    Ni siquiera los dioses ha podido eliminarlo propiamente. Asi que mucho menos nosotros, simples mortlales.

    Por otro lado, me encanta el estilo de Rulfo, prosa entrecortada, suspendida y atenuada, que te lleva casi en camara lenta al climax de las palabras, al paroxismo final de lo que se cuenta o lo que se dice.


  4. Es cierto cuanto dices y citas. El amor no puede obviarse ni desdeñarse con simples poses de sofisticacion o intelectualidad.
    Ni siquiera los dioses ha podido eliminarlo propiamente. Asi que mucho menos nosotros, simples mortlales.

    Por otro lado, me encanta el estilo de Rulfo, prosa entrecortada, suspendida y atenuada, que te lleva casi en camara lenta al climax de las palabras, al paroxismo final de lo que se cuenta o lo que se dice.



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