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La poesia no sirve para nada.

March 6, 2006


LAS FORMAS DEL INSTANTE:
ENTREVISTA CON ALBERTO BLANCO*
Kimberly A. Eherenman -(FRAGMENTO)

¿Cuál es el propósito de la poesía? ¿Para qué sirve?

Hay muchas maneras de responder a esta pregunta. Sé que tú la formulas con una intención distinta a la que normalmente manifiestan aquellos que hacen esta pregunta. Casi siempre cuando alguien hace esta pregunta lo que está esperando es que la respuesta sea: “Para nada. La poesía no sirve para nada”. Y, en cierto sentido, tienen razón. Lo decía yo el otro día con palabras de W. H. Auden: “Poetry makes nothing happen”. Pero allí vemos, manifestado en la práctica, un ejemplo perfecto de lo que puede ser y hacer la poesía. Allí el lenguaje ya dio la vuelta. Y más que decir, “la poesía no sirve para nada”, dice, “la poesía sirve para nada, sirve para que nada suceda, hace que nada suceda”. Y esa nada es importante.

Si mal no recuerdo en la lectura que hice en La Casa del Libro de San Diego empecé citando a un maestro zen: Sawaki Roshi. Cuando le preguntaron: “¿qué caso tiene la meditación?” “Ninguno”, dijo. “La meditación es inútil. Absolutamente inútil. No sirve para nada. Pero si no haces eso que es perfectamente inútil de todo corazón, entonces tu vida sí que será perfectamente inútil.” Existe este tipo de paradoja. Podríamos empezar contestando por allí. La poesía sirve para darnos cuenta de que esta “nada” es importante.

En última instancia la poesía ofrece una misteriosa recompensa. Y esa misteriosa recompensa consiste en hacer poesía. Nada más. En el camino puede servir para otras cosas. Puede servir para que no se nos olvide que somos misterio; que hay un lado de sombra al que no le podemos dar la espalda; que formamos parte de una red; para echarnos luz sobre las posibilidades y los límites del lenguaje; para “rectificar” el lenguaje, como decían los antiguos poetas chinos; para orientarnos (la poesía es una brújula) en medio del caos generalizado; y para lograr tener más consciencia de nuestros sueños y en nuestros sueños. “La poesía es un sueño dirigido”, decía Borges. Él lo decía de toda la literatura, pero creo que es particularmente cierto en el caso de la poesía. César Vallejo, que gustaba de ver y dar a ver “el otro lado del lenguaje” (otra forma de hablar o de tratar de definir a la poesía), decía: “Y mi madre me puso el abrigo no porque fuera a nevar sino para que nevara”. Y ella tenía razón…¡Por supuesto! La poesía sirve para que todo eso que te parece imposible, suceda.

Para leer la entrevista completa…ir a ARTE POETICA

2 comments

  1. Para Borges, la inquietud en cuanto a para qué sirve la poesía era tan absurda como preguntarse para qué sirve el sabor del café, o para qué detenerse a observar el crepúsculo, o para qué ha de ser útil el color del sueño… Concebía la experiencia poética como un don, como algo que se nos da, como algo que recibimos y atesoramos y compartimos, agradecidos, algo sin lo cual, sin dudas, nos empobreceríamos espiritualmente. Al plantearse esta inquietud, válida como cualquier otra, bueno es siempre diferenciar su origen para conocer las intenciones de quien la formula: No es lo mismo la curiosidad filosófica o la inquietud existencial de una persona que la mera y vana confrontación del necio o la espuria intención utilitarista, esas plagas que tanto la ignorancia como el materialismo avaro y el capitalismo burdo han inoculado con perversión en nuestra concepción de la vida. Contra todo eso, un gran poema o una hermosa canción siempre serán respuestas contundentes. A propósito, ¿para qué sirve sentir, pensar, llorar, emocionarse, temer, dudar, alegrarse, cantar…? ¡Buena pregunta para los sabihondos y diletantes!


  2. Para Borges, la inquietud en cuanto a para qué sirve la poesía era tan absurda como preguntarse para qué sirve el sabor del café, o para qué detenerse a observar el crepúsculo, o para qué ha de ser útil el color del sueño… Concebía la experiencia poética como un don, como algo que se nos da, como algo que recibimos y atesoramos y compartimos, agradecidos, algo sin lo cual, sin dudas, nos empobreceríamos espiritualmente. Al plantearse esta inquietud, válida como cualquier otra, bueno es siempre diferenciar su origen para conocer las intenciones de quien la formula: No es lo mismo la curiosidad filosófica o la inquietud existencial de una persona que la mera y vana confrontación del necio o la espuria intención utilitarista, esas plagas que tanto la ignorancia como el materialismo avaro y el capitalismo burdo han inoculado con perversión en nuestra concepción de la vida. Contra todo eso, un gran poema o una hermosa canción siempre serán respuestas contundentes. A propósito, ¿para qué sirve sentir, pensar, llorar, emocionarse, temer, dudar, alegrarse, cantar…? ¡Buena pregunta para los sabihondos y diletantes!



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